Música y Salud

La Música como Terapia Medicinal

Terapia de Música

EI uso y aprovechamiento de la música como poder curativo en el hombre se remonta a la antigüedad. Desde el preciso instante en que el ser humano apareció en el planeta surgió en él la necesidad de armonizar su ritmo interior con la naturaleza misma y el medio ambiente.
Fueron los griegos quienes primeramente utilizaron los sonidos musicales como terapia curativa. Aristóteles y Platón sostenían que las personas que padecían de grandes emociones y depresiones luego de escuchar la música apropiada, retornaban a su estado anímico normal como si hubieran recibido un tratamiento médico o depurativo. 
Después de la Segunda Guerra Mundial, la musicoterapia o sonoterapia adquiere la importancia necesaria. Hacia 1945,  el siquiatra y terapeuta ucraniano Maximiliano Ira Altshuler postula el principio llamado "iso" que aplicado a la musicoterapia significa "igual". Altshuler encontró que haciendo escuchar música sus pacientes adquirían una respuesta positiva para superar sus estados anímicos y mentales. Otro eminente investigador, el Dr. Thayer Gaston, de Estados Unidos, aseguró que la música incide en el comportamiento humano y que por medio de ella las personas con trastornos emocionales y mentales modifican positivamente su conducta. Sostiene, que es la música misma la que provoca tales cambios.
Al realizar un tratamiento con musicoterapia se estudian y analizan los sitios más sensibles del cuerpo humano. Las antiguas tradiciones esotéricas habían observado la importancia de la vibración sonora por lo cual consideraron la columna vertebral como un instrumento figurado de tres escalas o registros donde las vértebras lumbares emiten y asimilan los sonidos bajos o graves; las vértebras dorsales los sonidos medios y, las cervicales, los sonidos altos y agudos. La repetición continuada de estos sonidos produce una repercusión sicológica: hace vibrar y estimulan, por ejemplo, la región abdominal sede del centro vital. Los sonidos melódicos por otra parte, inciden directamente sobre el pecho activando la energía emocional reprimida y las  sonoridades rítmicas y percutivas estimulan la parte cerebral dispersando tensiones, cefaleas y dolores ocasionados por el acumulamiento constante de ideas y pensamientos fijos y obsesivos. 
El musicólogo Marius Schneider, director del Instituto de Etnografía Musical de Berlín  relaciona simbólicamente cada una de las notas musicales con todos los elementos del universo.  Para significar la fuerza y energía de un sonido describe una serie de características y de rasgos que constituyen en sí, un ente sonoro. Toma por ejemplo, la nota musical Fa y de ella describe sus siguientes rasgos: el astro que le pertenece es el Sol.  Color correspondiente: colorado o color carne. Sentido: la vista. Elemento terrestre: el fuego. Animal: león, jaguar o araña. Símbolo: el círculo y el óvalo. Números: 1, 10, 11. Día: domingo. Personas: médicos. 
Conocido es que los diferentes géneros de música determinan diversos estados de ánimo. Sabemos que la música rítmica y bailable (salsa, música tropical, etc.) despierta sensaciones de euforia, alegría y movimiento. La música melódica y romántica estimula los sentimientos amorosos y afectivos. Algún tipo de rock y de música comercial actual ( por ej. reggaetón)  estimula la agresividåd entre sus seguidores. 
Mencionemos el título algunas obras del repertorio universal de la buena música que están ya catalogadas como parte de un tratamiento musicoterapéutico: el Adagio del Concierto de Aranjuez del compositor valenciano Joaquín Rodrigo; Gymnopedie No. 1, del excéntrico compositor francés Erik Satie y, "El mar" de Claude Debussy. Al escucharse dichas obras, se producen manifestaciones y sensaciones de descanso, de relax y meditación. 
Contra la tristeza, depresión, melancolía y abatimiento la música indicada es la beethoveniana. El último movimiento de la "Novena Sinfonía" y el "Allegro" o primer movimiento del "Concierto No. 5 para piano y orquesta “El Emperador" ofrecen  renovados incentivos para el escucha debido a su fuerza y brío, rasgos que caracterizaron al genio de Bonn. Igualmente se incluye en esta lista,  las suites "Música acuática" de Georg Friedrich Häendel. 
Aquellas personas que padecen de ansiedad, desesperación y angustia la música interpretada en la guitarra clásica o el arpa resultan ser un gran atenuante. Igualmente, para la profilaxis del dolor mencionaremos el "Largo" del Concierto Brandeburgués No. 4 de Johann Sebastián Bach,  la Sinfonía No. 99 de Franz Joseph Haydn y la Sonata "Claro de Luna" de Ludwig van Beethoven.
Sugerimos otras recetas de terapia musical:  para el insomnio, el "Canon" en Re mayor del compositor barroco Johann Pachelbel; para los hipertensos, "Las  Cuatro estaciones" de Antonio Vivaldi y para las fatigas mentales y migrañas continuas, "Serenata" D-957 "La Ständchen" de Franz Schubert.
Desde 1960 se vienen celebrando en distintos congresos, seminarios y cursos de musicoterapia. Muy renombrada es la Asociación Catalana de Musicoterapia que pertenece al Consejo Superior de Investigaciones de Barcelona. Igualmente, el Centro de Investigaciones de Vitoria realiza hoy en día tratamientos exitosos para sicóticos y depresivos. En Colombia, la Universidad Nacional es la abanderada, especialmente en la capacitación de jóvenes profesionales musicoterapeutas.
Se hace Importante aclarar que todo musicoterapeuta además de ser un profesional con formación sicológica, médica y psiquiátrica se debe estructurar como músico con conocimientos básicos adquiridos en un Preuniversitario, estudios que van a complementar su labor médica. 

 

El Cerebro Ideal De Quien Toca Un Instrumento

Aquellas personas, que por años han tenido el gusto y la disciplina de tocar un piano, una guitarra, un violín, un saxo u otros instrumentos musicales, potencian una fuerza mayor en la activación cortical del cerebro. Tal hecho, se encuentra debidamente estudiado y analizado desde el punto de vista neurológico.
Bien es sabido, que la  corteza o córtex cerebral es el tejido nervioso que cubre la superficie de los hemisferios cerebrales. Es allí, donde ocurren ciertos procesos y facultades como la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión.
La corteza es una delgada capa de materia gris, conformada por 6 capas de espesor fuertemente circunvolucionada. Las circunvoluciones o giros cerebrales son elevaciones tortuosas de la superficie del cerebro producidas al plegarse la corteza sobre sí misma. Si la corteza quisiera extenderse, ocuparía unos 2500 cm². Esta capa incluye unos 10.000 millones de neuronas o células nerviosas con cerca de 50 trillones de sinapsis o proceso esencial en la comunicación neuronal que constituye el lenguaje básico del sistema nervioso.
Pues bien,  el procesamiento de la información del audio y de la memoria auditiva, se gestiona exactamente en el lóbulo temporal, que corresponde a la zona del cerebro localizada frente al lóbulo occipital y que se encuentra cubierto por la corteza o córtex cerebral al igual que los demás lóbulos (parietal, frontal, occipital). Esta zona, recibe y procesa toda la información procedente de los oídos y regula además, el equilibrio y el sistema emocional con sus mecanismos defensivos como la ansiedad, la ira y otras sensaciones como el placer y sus tipos de satisfacciones: placer físico, psíquico, intelectual, lúdico, etc.
Estudios neurocientíficos han usado fuentes de imágenes magnéticas para comprobar el cerebro de pianistas, guitarristas, violinistas, etc., comparándolo con el de personas que poco o nunca ejecutaron un instrumento. Dichos estudios arrojaron, que la corteza auditiva de estos músicos es alrededor de un 25% más grande que la de personas no musicales. Igualmente, tales investigaciones neurológicas encontraron que mientras más joven se induce a la práctica y el dominio de un instrumento musical, mayor desarrollo alcanza la corteza. En esto incide poco, el estudio y la práctica del canto. Es meramente, un desarrollo que se alcanza con el dominio de los instrumentos.
Tañer o tocar un instrumento musical siempre será más complicado y exigente que cantar. La voz y por ende, el canto es inherente al hombre. Es parte de él. El instrumento por el contrario, es un cuerpo extraño a la naturaleza humana, que incide y beneficia con sus ondas sonoras la salud general de las personas. Por ello, su práctica y dominio requiere de un perfecto e inmejorable estado fisiológico cerebral.
Un estudiante de música desarrolla el área del cerebro de una manera diferente. Participan más neuronas, las que se comunican armoniosamente. Entre los talentos y cualidades que se potencian con el entrenamiento y la ejecución instrumental se destaca, la habilidad en las matemáticas, los idiomas y la elocuencia.
De todo lo anterior se concluye, que aprender a tocar un instrumento, especialmente a temprana edad, beneficia la inteligencia y entrena mejor el cerebro no solo para recibir información general sino para procesarla.